En los próximos años, las pérdidas vinculadas a los efectos de la contaminación continuarán aumentado, así lo afirma el informe Hacia un planeta sin contaminación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Sin embargo, la actual revolución energética y la movilización y sensibilización han supuesto un gran cambio y un fuerte impulso de las energías renovables. Según el informe, nos encontramos ante una transición hacia un desarrollo ecológico y sostenible que frene el cambio climático.

En este contexto, los países deberán sustituir los combustibles fósiles por fuentes renovables, electrificar las redes de transporte, propiciar modelos empresariales basados en el uso eficiente de los recursos o el fomento de nuevos estilos de vida sostenibles. Para ello, en el estudio se proponen cincuenta medidas para enfrentarse a los efectos de la polución.

Mejorar la calidad del aire

Entre estas directrices, encontramos la necesidad de garantizar la calidad del aire a escala nacional y regional para cumplir los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En cifras de la PNMA, los costes económicos derivados de la contaminación atmosférica ascendieron a unos 5.110 millones de dólares en 2013.

Sanear el agua

Por otro lado, la disminución de la calidad del agua también es una cuestión sumamente importante. Aumentar el tratamiento del agua, el reciclaje y la reutilización de aguas residuales o universalizar el acceso al agua potable y el saneamiento antes de 2030, son algunas de las medidas que se proponen.

Cabe destacar, que, si se consiguen unos ecosistemas de agua dulce mejor gestionados y un agua más limpia, el número de muertes por enfermedad diarreica disminuirían considerablemente.

Disminuir la contaminación de la tierra y el suelo

Otras medidas apuntan a la disminución de la contaminación en la tierra y el suelo. Por eso, se insta a la adopción de prácticas agroecológicas y el establecimiento de la reducción y el uso eficiente de fertilizantes y plaguicidas inocuos para el medio ambiente. También, se promueve la reducción de fuentes puntuales como los metales pesados procedentes de la industria e invertir en la vigilancia sistemática del medio ambiente a largo plazo tras las clausuras de plantas industriales.

Responsabilidad compartida

Por último, en el estudio se reitera la necesidad de que los ciudadanos se impliquen en esta transición. Los consumidores pueden ayudar adoptando nuevos estilos de vida más respetuosos con el medio ambiente o las empresas implantando modelos más eficientes de gestión de los desechos, entre otras medidas.

Además, cabe destacar que estos cambios generarán importantes ahorros económicos y crearán numerosos puestos de empleo. Si quiere ver todas las medias del informe, pincha aquí.

 

 

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